La carga del cáncer cérvicouterino en el Continente está claramente definido por la Organización Panamericana de la Salud: en 2012 se registraron 36 mil muertes por cáncer cervical en las Américas, 80 por ciento de las cuales se produjeron en Latinoamérica y el Caribe.
Pero México presenta un escenario más complicado, ya que enfrenta una transición epidemiológica acelerada, cuando se le compara con casi el resto de América Latina. Esto quiere decir, en palabras simples, que persisten las condiciones adversas de los bajos recursos pero hay el suficiente avance para permitir que un gran número de mujeres estén llegando a edades avanzadas con vida.
Esta situación pone al país en un escenario terrible. El cáncer cérvico uterino es, a diferencia de otros tipos de cáncer, una enfermedad que se puede prevenir y curar si se le diagnostica y trata en su etapa temprana.
El número de nuevos casos de este tipo de cáncer se puede llegar a incrementar cerca de 75 por ciento para 2030, cuando un significativo número de mujeres llegue a la vejez.
Según expertos del Institute of Cancer Policy, un centro de investigación con sede en Londres, a medida que nuestro país se convierte de una nación de muy bajos ingresos a una de ingresos medios, los sistemas de salud tienen que hacer frente a estas paradojas del desarrollo.
Según ellos, la población femenina que envejece, especialmente en áreas rurales, enfrenta barreras significativas para obtener atención preventiva contra este tipo de cáncer.
Es una población que ya no alcanzó a recibir la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano, y a la que los medios más tradicionales, como el Papanicolau, llegan cuando ya está en etapas avanzadas de la enfermedad.
Esto pondrá contra la pared a los sistemas de salud especializados en México. Los costos pueden llegar a ser catastróficos.
La propuesta es innovar en algunos aspectos clave:
Existen tres áreas de investigación clave: epidemiología, prevención e infección por VPH. El tema de la prevención del cáncer cervical se aborda desde dos ángulos fundamentales: los tipos de programas de prevención y su impacto en América Latina, mientras que el otro destaca la creciente importancia del aprendizaje virtual (e-learning) en la prevención del cáncer.
Expertos del Instituto Catalán de Oncología de España, liderados por la Dra. Assumpta Company, plantean en la revista de libre acceso una visión alternativa. En su artículo, describen un programa de prevención a través del aprendizaje virtual, creando nuevas herramientas para educar a los profesionales de la salud.
“Es evidente que la promoción y utilización de esas herramientas, en especial en América Latina, sería un logro trascendente en el desarrollo de planes nacionales para reducir la incidencia del cáncer cervical”, afirman.
Afortunadamente, en México existen instancias con la capacidad científica, estructura de organización y cuadros bien calificados de investigadores para enfrentar este reto, que se antoja gigantesco.
Los adjetivos sobran si somos capaces, como se ha venido haciendo con el cáncer de mama, de implementar campañas masivas de información al público. Quizá haga falta trabajar con el médico de primer contacto,y hacer aún más ambicioso el programa de vacunación contra VPH.
Esunreto, pero también una oportunidad para que la ciencia mexicana se comporte a la altura para prevenir una situación que enfrentarán nuestras mujeres cuando lleguen a la vejez.

Por Rigoberto Aranda
rigoberto_aranda@ccc.gob.mx