En 2015 existen las condiciones necesarias para que no vuelva a suceder una catástrofe de esa magnitud debido a que el país cuenta con un reglamento, que si se sigue adecuadamente es muy difícil que se presenten daños, señala Eduardo Reinoso Angulo, investigador titular de la Coordinación de Ingeniería Sismológica del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Por ejemplo, dice, hay programas de cómputo que no existían hace tres décadas y permiten realizar construcciones con más detalle; sin embargo, aún se deben precisar y formar especialistas que lean adecuadamente los términos. “Si evitamos algunos errores conceptuales se logran mantener edificios más resistentes”.

Las nuevas metodologías en el mundo de la construcción hacen que a los edificios prácticamente no les pase nada, entre ellos se encuentran los amortiguadores y aisladores sísmicos, los cuales se colocan entre los elementos de la estructura como la cimentación y las columnas, técnicas que deben potencializarse en México, precisa Reinoso Angulo.

En el caso del sismo de Chile de 2010, las construcciones que contaban con esta tecnología no les pasó nada y el movimiento prácticamente no se sintió, refiere el también miembro de la Academia de Ingeniería de México.

El recordar el sismo de 1985 con un simulacro nacional es importante. “Este año el ejercicio debe hacerse de repliegue no de evacuación, lo cual significa buscar un lugar seguro dentro de la propia construcción”.
En este sentido, Reinoso Angulo especifica que el mensaje que envían las autoridades sin querer es, “cuando venga un temblor salgan todos corriendo, y eso va a ser terrible porque la gente no va a respetar ninguno de los principios y el 99.9 por ciento de los edificios seguirá en pie después del terremoto”.

En 2015 existen las condiciones necesarias para que no vuelva a suceder una catástrofe de esa magnitud debido a que el país cuenta con un reglamento, que si se sigue adecuadamente es muy difícil que se presenten daños, señala Eduardo Reinoso Angulo, investigador titular de la Coordinación de Ingeniería Sismológica del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

Por ejemplo, dice, hay programas de cómputo que no existían hace tres décadas y permiten realizar construcciones con más detalle; sin embargo, aún se deben precisar y formar especialistas que lean adecuadamente los términos. “Si evitamos algunos errores conceptuales se logran mantener edificios más resistentes”.

 

Las nuevas metodologías en el mundo de la construcción hacen que a los edificios prácticamente no les pase nada, entre ellos se encuentran los amortiguadores y aisladores sísmicos, los cuales se colocan entre los elementos de la estructura como la cimentación y las columnas, técnicas que deben potencializarse en México, precisa Reinoso Angulo.

 

En el caso del sismo de Chile de 2010, las construcciones que contaban con esta tecnología no les pasó nada y el movimiento prácticamente no se sintió, refiere el también miembro de la Academia de Ingeniería de México.

 

El recordar el sismo de 1985 con un simulacro nacional es importante. “Este año el ejercicio debe hacerse de repliegue no de evacuación, lo cual significa buscar un lugar seguro dentro de la propia construcción”.
En este sentido, Reinoso Angulo especifica que el mensaje que envían las autoridades sin querer es, “cuando venga un temblor salgan todos corriendo, y eso va a ser terrible porque la gente no va a respetar ninguno de los principios y el 99.9 por ciento de los edificios seguirá en pie después del terremoto”.

Existen casos en que evacuar es una buena opción, como en las escuelas, las cuales están bien acondicionadas al tener pocos pisos, escaleras amplias y patios grandes que funcionan cono zona de resguardo.

“El repliegue es algo que estamos olvidando. En un terremoto intenso no se van a poder evacuar todas las construcciones. Además no debemos olvidar que la Ciudad de México sigue siendo una zona de alto riesgo sísmico y se deben tomar las medidas adecuadas”.

El también director general de la empresa de Evaluación de Riesgos Naturales (ERN), comenta que las aplicaciones de alertas sísmicas, “son una maravilla porque nos avisan con tiempo suficiente antes que ocurra un sismo. Los temblores que afectan a la Ciudad de México ocurren a 30 kilómetros de distancia y tardan un minuto en llegar, tiempo para evacuar o replegarse”.

El sismo de 1985 cambió el ritmo de vida de las personas, tal es el caso de Reinoso Angulo que en ese entonces terminaba la carrera de ingeniería civil y ante los hechos decidió dedicarse a la prevención de desastres sísmicos.

“Mi vida profesional ha girado, después de 30 años, alrededor del terremoto, me afectó tanto que sigo trabajando en proyectos para que no pase lo mismo. Lo recuerdo como algo traumático, fuerte, intenso e impactante, dejó huella en mi”.

Fuente: AGENCIA ID/DICYT